sábado, 13 de abril de 2013

A los venezolanos no se les puede temblar la mano

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POR DAVID URRA
CONTRAINJERENCIA 


Hace ya algún tiempo hicimos un análisis sobre como se estaba desarrollando la Guerra Psicológico-Informativa (GPI) contra Venezuela. El articulo titulado “Venezuela: EEUU se prepara para el asalto al poder”, recoge de forma sucinta las principales líneas de GPI contra el pueblo venezolano, determinada esta por el afán de EE.UU en hacer retroceder las conquistas que la Revolución Bolivariana a logrado en su país. En estos momentos se han recrudecido estas acciones, determinado esto por la  absurda concepción norteamericana de que descabezando el movimiento se puede acabar con el proceso que inicio Chávez hace ya más de 10 años.

Si bien trataron de utilizar en otras ocasiones la variante medioriental de introducir pequeños grupos “disidentes” para crear el caos y presentarlos como “rebeldes” nativos que buscan la “democracia”, esto no les resulto porque a diferencia del mundo árabe, en Latinoamérica es muy difícil encontrar a suicidas y gente de baja calaña dispuestas a dar su vida por una causa injusta. En el Medio Oriente y como parte no solo de una situación religiosa, sino además de la cultura de la región, los conceptos de la vida y la muerte son diferentes a los de los latinoamericanos.


En ambas regiones siempre aparecerán mercenarios que por dinero están dispuestos a vender su alma al diablo, solo que los latinos no quieren perderla. A diferencia del Medio Oriente, los terroristas latinoamericanos que puede conseguir EE.UU, quieren el dinero, pero quieren también disfrutarlo, por lo que no están dispuestos a correr riesgos demasiado peligrosos en el que pueda estar en juego su vida.

Difícilmente aparecerán en Latinoamérica suicidas que se monten en un camión y exploten junto con el al llegar al lugar indicado, ni mercenarios dispuestos a tener enfrentamientos armados directos con fuerzas dispuesta a pelear. Es mas, el efecto de los capturados y muertos por parte de los mercenarios es sumamente negativo en Latinoamérica para poder reclutar nuevos, dispuestos a enfrentar el mismo destino.
En la mayoría de los casos son o jóvenes que tienen una situación económica muy dramática y se ven obligados a aceptar este “trabajo” o sicarios de amplio currículo que han participado en numerosas acciones vandálicas siempre por una apreciable paga.

Así las cosas, el “trabajito” es bueno si no es muy peligroso, pero si empiezan a caer presos o perder la vida en la contienda, se hace inviable y casi siempre huyen despavoridos ante el empuje de los que se defienden.
Hay numerosos ejemplos de este tipo de proceder, así recordamos cuando la invasión a Bahía de Cochinos en el año 1961 en Cuba, como cuando las milicias cubanas se enfrentaron valientemente a los agresores, estos salieron huyendo en desbandada a tal velocidad, que los estadounidenses, quienes les habían augurado una fácil victoria, no les dio tiempo ni de preparar un Plan de fuga.

En Vietnam sucedió algo parecido ante el empuje de la Guerrilla apoyada por el norte, los norteamericanos y sus lacayos del sur, salieron en desbandada, quedando todavía en la memoria de muchos aquella imborrable escena del helicóptero escapando de la embajada norteamericana con las ratas colgando de sus estribos.

Igual paso con los mercenarios  en Cambodia que masacraron a 5 millones de camboyanos y ante el empuje del pueblo y las fuerzas vietnamitas que los apoyaron, salieron huyendo dejando ciudades enteras prácticamente desiertas.

Hoy la prensa occidental no quiere ni recordar estos hechos, pero están ahí, para que todo el que tenga memoria histórica los recuerde.

Hoy la revolución bolivariana tiene que defenderse con todo, no puede titubear ni permitir que estos grupos cojan fuerza. El sistema judicial en el país debe ser reforzado, para que no quede impune ningún delito de terrorismo, inclusive las leyes contra este tipo de acción terrorista deben ser lo mas severas posible para que nadie se llame a engaño y enviar una señal bien clara de que el que se enrole en esta aventura pagará bien caro su decisión.

A los venezolanos tampoco les puede temblar la mano con los medios, a quienes tiene que de una vez y por todas meter en el ámbito de la ética y la verdad. No se puede seguir permitiendo que los medios se conviertan en actores políticos, ya que esta no es su función. El falso mito de que la libertad de prensa solo puede garantizarla la prensa privada es necesario desbaratarlo. Cientos de años de prensa privada que no ha servido a la verdad ni a los intereses del pueblo, es más que suficiente para actuar.

Tampoco pueden tener mano blanda los venezolanos con los que desde adentro quieren vivir a costa de la revolución. El que se equivoque o actúe de mala fe, debe ser sancionado no importa si es o no chavista. Si defiende los ideales de la revolución tiene que ser honesto, modesto y sincero.

El proceso revolucionario va a continuar en Venezuela, pero su paso y permanencia esta en manos de los venezolanos que son los únicos que lo pueden continuar, estancar o hundir.

Esperemos que el esfuerzo de Chávez sirva de ejemplo a todos y todas las venezolanas y venezolanos.

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