lunes, 18 de marzo de 2013

Hugo Chávez cambió la historia para mejor

Hugo-Chávez-sonrie

 Por  Saul Landau
Tomado de Cubadebate


Hugo Chávez murió el 5 de marzo. Jefes de estado llegaron  al funeral y enviaron sus condolencias a la familia –excepto el presidente de  EE.UU. Hasta en la muerte, la Casa Blanca mantuvo un tono resentido hacia un  hombre que ha categorizado de enemigo. ¿Qué nos hizo Chávez?

Ofreció combustible barato a pobres de EE.UU. para que  calentaran sus hogares en el invierno. ¿O es que Obama toma personalmente lo  que Chávez dijo en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas en  2006? Él aún sentía el olor a azufre que había dejado “el diablo”, lo que  quería decir, como explicó, que se refería a George W. Bush, quien lo había  precedido en el estrado. Pero ¿por qué los presidentes de EE.UU. atacan tan fuertemente  a otros jefes de estado que promueven las políticas de progreso social que  ayudan a su pueblo? ¿Por qué Washington le besa el trasero a la realeza de  Arabia Saudí y a otros degenerados jefes de estado árabes petroleros mientras  que denigran a Chávez quien ha promovido la salud popular, la educación y los  alimentos para los pobres? La Unión Europea, la Organización de Estados  Americanos, la Unión de Naciones Sudamericanas y el Centro Carter confirmaron  que Chávez había ganado sus cuatro victorias electorales de manera limpia e  imparcial.


Chávez también dio un buen ejemplo al enviar dinero del  petróleo venezolano fluyendo por toda Sudamérica para ayudar a candidatos  presidenciales de igual pensamiento a iniciar proyectos que ayudaran a los  pobres y también les hicieran ganar el favor político. Gracias a la ayuda de  Chávez, Evo Morales en Bolivia pudo poner en práctica programas que ayudaron a  los pobres de Bolivia, y en especial a los pueblos indígenas. Chávez también  ayudó a Daniel Ortega en Nicaragua. Sus seguidores –y su apoyo a ellos–  incluyeron a los presidentes de Brasil, Argentina, Ecuador, Uruguay, El  Salvador, Cuba y varias vecinas islas caribeñas. “Carismático e idiosincrático,  capaz de construir amistades, comunicarse con las masas como pocos líderes han  podido hacer”, escribió el expresidente Lula de Brasil. “Extrañaremos al señor  Chávez”. 
([I]NY Times[/I], 6 de marzo de 2013.)

Los programas de Chávez también unieron más a naciones  latinoamericanas –y por lo tanto las alejó de Washington. Durante varias  décadas a fines del siglo 20, Washington apoyó a candidatos derechistas y  militares en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia y gran parte de  Centroamérica. Sin embargo, Chávez apoyó a la izquierda.

Washington y los medios norteamericanos denunciaron las  payasadas teatrales de Chávez. La mayoría venezolana aplaudió sus cantos y sus  payasadas. Ganó con facilidad en todas sus elecciones –comenzando con la  primera victoria en 1998 hasta su último triunfo electoral de 2012.

Chávez transformó a Venezuela al reducir la brecha de  desigualdad de 48% a 29%, al igual que propagó la riqueza con propósitos  progresistas en todo el mundo. Cambió la geopolítica de Latinoamérica al crear  nuevas instituciones latinoamericanas como ALBA (Alianza Bolivariana para los  Pueblos de Nuestra América, la cual incluye a Antigua y  Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, Saint Vicente y las Granadinas, Venezuela, Surinam, Saint Lucia y CEPAL. Nuevas organizaciones que hicieron avanzar a Latinoamérica sobre la  base de promover la integración económica y la igualdad social y alejarla del  yugo de Washington.

Pero Obama no ofreció nada interesante acerca de él  después de la muerte, ni siquiera tuvo el buen gusto de ofrecer sus  condolencias a la familia. “En estos retadores momentos del fallecimiento del  presidente Hugo Chávez”, decía la declaración de la Casa Blanca, “Estados  Unidos reafirma su apoyo al pueblo venezolano y su interés en desarrollar una  relación constructiva con el gobierno venezolano.
Mientras Venezuela comienza un nuevo capítulo de su  historia, Estados Unidos dice que permanece comprometido con políticas que  promueven principios democráticos, el imperio de la ley y respeto por los  derechos humanos.

¿Olvidó Obama el apoyo tácito que Washington ofreció al  fracasado golpe militar en 2002 o su apoyo abierto a la derecha en Venezuela?

Sin embargo, todos los observadores llegan a la  conclusión de que la mayoría en Venezuela apoyó a Chávez porque dio a los  pobres vivienda, alimentos, atención médica y educación, así como esperanzas de  un futuro luminoso. Históricamente, los gobiernos de EE.UU. habían apoyado a  los gobiernos democristianos y social demócratas que se caracterizaban por su  robo de la riqueza nacional y por ignorar las necesidades de la mayoría de su  país. Por eso no eran reelectos.

Fidel Castro reconoció en Chávez a un hombre que poseía  la energía y determinación para llevar a cabo programas nacionalistas  progresistas. Después que salió de la prisión por su papel en el fallido  intento de golpe de estado de 1992, Chávez aceptó la invitación de Fidel para  visitar a Cuba, donde los dos se convirtieron en amigos íntimos. Si Fidel  representaba al discípulo de Bolívar en el siglo 20. Chávez se convirtió en su  Sucre del siglo 21. Chávez comenzó lo que Fidel había querido hacer:  transformar Latinoamérica en una región progresista en crecimiento en el mundo.

Chávez también trató de educar a Obama al entregarle un  ejemplar de [I]Las venas abiertas de América Latina, [/I] de Eduardo Galeano, para ayudarlo a comprender  por qué los latinoamericanos sienten un profundo resentimiento hacia la  política de EE.UU.

Conocí a Chávez en Caracas en 2010, en un intercambio de  ideas junto con otros activistas e intelectuales latinoamericanos y  norteamericanos. La ausencia de dogma y su entusiasmo por un nuevo tipo de  socialismo encantaron y estimularon al grupo. No mostró irrespeto hacia  aquellos que no estaban de acuerdo con él o criticaban algunos de sus  programas. También abrazó explícitamente el cristianismo como su religión y  luego invitó a todos a visitar sus nuevos proyectos en y alrededor de Caracas.  Vimos la aprobación de Chávez por el público. Su comportamiento carismático  nunca negó el valor de la persona con quien conversaba. Impresionó a todo el  grupo.

Insistía en que Venezuela se había convertido en la  República Bolivariana, según la tradición del hombre que primero comenzó la  liberación del continente e impulsó la marcha de independencia de España, una  marcha que evolucionó en la mente de Chávez hacia la independencia de Estados  Unidos a fines del siglo 20 y principios del 21.

Chávez cambio la historia para mejor. Enriqueció a su  pueblo y ayudó a millones de otros países, La agria nota de la Casa Blanca  contradice el apoyo que Chávez tuvo de millones en todo el mundo que adoraban  su valentía y determinación, cualidades que Obama podría usar. Hugo Chávez se  mantuvo firme y no dejó hedor a azufre   cuando habló en público.

¡Viva Hugo Chávez!

(Tomado de Progreso Semanal)

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