sábado, 9 de julio de 2011

Alan Gross, los Cinco Cubanos y la prensa que no existe


Por Lorenzo Gonzalo

Miami, 8 de Julio del 2011

Una de las noticias importantes del día para un lugar como Miami e incluso para ciertos medios de Estados Unidos, sería la celebración de la vista del recurso de casación del estadounidense Alan Phillip Gross.

Decimos que debería ser una noticia importante para Miami y otros medios asumiendo que, dada la importancia que al parecer le otorgan a Cuba, con informaciones dudosas, esta noticia debería estar entre los titulares o al menos dentro del contexto de las informaciones que les hacen llegar al público.


El Nuevo Herald y aún The Miami Herald, este último un poco más serio en su presentación de los sucesos cubanos, amplifican lo que sucede en Cuba en relación a asuntos que de ocurrir en otro país, ni siquiera llegarían a la mesa de redacción de los citados medios.

Pero no solamente se trata de estos rotativos, también sucede dentro de la prensa que tiene una mayor circulación nacional.

De Alan Gross hemos hablado en varias oportunidades. Muchas referencias indican que quizás sea una víctima más de esa guerra fría, que no todo el tiempo ha sido tan fría, practicada por Estados Unidos en contra de Cuba desde hace cincuenta años, considerándola enemiga y aplicándole la Ley del Enemigo aprobada en el año 1917.

Alan Gross trabajaba para una Agencia gubernamental de Estados Unidos que procura llevar el sistema político estadounidense a todos los países del mundo.

Según el señor Gross él desconocía que su trabajo conspiraba en esencia contra el Estado cubano. De ser cierta su confesión, esta persona sería una víctima más de este proceso malévolo. Igualmente son víctimas de esta política de Estado practicada por Estados Unidos, los Cinco Cubanos que cumplen condenas injustas en ese país, condenados como espías del gobierno cubano.

Uno es víctima porque dice no haberse imaginado que su conducta laceraba la soberanía de un tercer país y que su conducta se corresponde con la tipificación de un agente extranjero. Los otros son víctimas porque siendo agentes de inteligencia al servicio del Estado cubano, sus labores no eran de espionaje sino buscando información sobre los planes terroristas que continuamente se fraguan en Miami, en contra del Estado cubano. Estos planes son incubados por personas como Posada Carriles y varias decenas más que se pasean por las calles de Miami y son un peligro en ciernes contra cualquier ciudadano de cualquier país. Debido a que sus juicios se celebraron en una ciudad controlada por una cofradía de gente que ha dedicado su tiempo, poder y dinero, a derrotar al gobierno de Cuba para asumir ellos el mando de la Isla y disponer de ella como su  predio personal, esas personas fueron juzgadas por lo que no eran y condenas por lo que no hicieron.

En Cuba se encuentra condenado a 15 años este estadounidense que posiblemente sea tan buen padre de familia, buen hijo, buen amigo y magnífico ciudadano, como estas cinco personas que ya cumplen cerca de trece años por los delitos que no cometieron y que fueron fabricados por un grupo de personas, cuyas metas personales pueden más que la justicia y la ética que no ejercitan.

Estos Cinco Cubanos han apelado en varias ocasiones y la barbaridad de sus condenas es tal que en una par de casos, las mismas fueron reevaluadas, aceptando la jueza falta de pruebas que justificasen la magnitud de la sanción. Sin embargo, las presiones políticas son tales que el Tribuna Supremo ha rechazado escuchar el caso. Tampoco ha sido posible en apelaciones anteriores que el proceso tome lugar fuera de la ciudad de Miami, donde los jurados pueden influenciarse fácilmente porque la prensa se ha dedicado por entero y durante años a levantar campañas de difamación en contra de Cuba.

Alan Gross fue condenado hace unos pocos meses y la apelación solicitada ha sido concedida sin esfuerzo por parte de la defensa. Estamos seguros que no solamente las consideraciones hacia el prisionero, sino su condición de víctima, son aspectos que la justicia cubana comprende perfectamente, aunque eso no le exima del delito cometido.

Es la diferencia en relación a lo ocurrido con estas personas que no negaron trabajar para evitar actos terroristas en Cuba, pero que una vez condenados por razones que no existieron jamás, les ha sido imposible apelar de manera fácil, sin complicaciones, para subsanar la injusticia cometida.

Estos dos casos, el de Alan Gross y el los Cinco Cubanos condenados injustamente en cárceles estadounidenses, están muy ligados uno al otro, porque ambos responden a la intolerancia de una política agresiva que Estados Unidos ha sostenido durante cincuenta años.

Esperemos que en algún momento las fichas caigan sobre el lado correcto de este tablero de ajedrez y Alan Gross y los Cinco Cubanos, puedan reunirse con sus familiares.

También es de esperar que la prensa recapacite y le de una cobertura adecuada a la apelación que tendrá lugar en Cuba el 22 de Julio de este año, que permita mostrar la claridad con que la justicia cubana ha manejado el caso, que es el reverso de aquel que mantiene injustamente prisioneros a esos cubanos en Estados Unidos.  

La noticia está en las grandes agencias noticiosas desde el viernes 8 de Julio, pero a estas alturas no ha aparecido aún  en los rotativos estadounidenses, que acostumbran hacer campaña en contra de Cuba, dando la impresión de que la Isla se encuentra en un estado apocalíptico.

Esto desdice mucho de una prensa que, en asuntos muy puntuales, a veces parece no existir.


*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en los EEUU y subdirector de Radio Miami 


Foto Virgilio PONCE
Fuente original: enviado por el autor a
MARTIANOS-HERMES

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