martes, 17 de mayo de 2011

Asegura Freedom House que Yoani Sánchez y sus acólitos publican información prohibida

Por M. H. Lagarde

Estados Unidos se preocupa cada vez más por su ciberseguridad. Con el objetivo de potenciar la ciber-seguridad, el gobierno de Obama acaba de presentar en el Congreso una propuesta legislativa que contempla la pena de prisión obligatoria de un mínimo de tres años para todos los hackers.

Aunque no se especifica cuál sería el tope máximo de dichas condenas, los hackers, como se dice vulgarmente, salieron en coche si se les compara con el caso de Bradley Manning, el soldado norteamericano acusado de filtrar información al sitio de Internet, Wikileaks.

Mannig, que no es un hackers, por "transferir información clasificada" y de defensa nacional "a una fuente no autorizada", ha sido acusado formalmente por la justicia militar de 22 cargos que incluyen el de “confabulación en connivencia con el enemigo”, que puede castigarse con la pena de muerte, si bien los fiscales han decidido no “recomendarla”, como un gesto de benevolencia.

En el caso de Manning, por cierto, no queda claro cuál es el enemigo con el que el soldado se ha confabulado.

Resulta paradójico que la actual administración hable de confabulación y connivencia con el enemigo al mismo tiempo que, como parte de su política exterior, alienta el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales como armas de subversión contra aquellos países que se niegan a mantenerse dentro de la órbita hegemónica de Washington.

Para tales fines, el mismo gobierno que encierra y mantiene a Manning preso en condiciones inhumanas, subvenciona con cifras millonarias a través de premios u otros canales, a grupos de blogueros en aquellos países cuya principal misión consiste en denunciar los “crímenes” de las “dictaduras” que no se doblegan a los intereses de Washington. Algo por cierto  bastante parecido a lo que hizo Manning al poner al descubierto los horrores cometidos en países como Irak o Afganistan por el gran dictador mundial que es Estados Unidos.

Pero mientras Manning recibe la acusación de traidor a su país, Freedom House, una organización tapadera de la CIA que últimamente se dedica a fomentar la libertad de internet a lo Made in USA, en países como Venezuela, China, Irán, Siria y Cuba, celebra el accionar de sus cibermercenarios.

En el informe, hecho público hace varias semanas por Freedom House –titulado Freedom on the net 2011. A global assessment of internet an digital media–, el en capítulo dedicado a Cuba (página 114), se dice:

"Yoani Sánchez se ha convertido en la figura más visible del movimiento blogger que utiliza los nuevos medios de comunicación para informar sobre la vida diaria y las condiciones en Cuba que violan las libertades básicas. Ella y otros escritores on line —por ejemplo Claudia Cadelo, Miriam Celaya, Orlando Luis Pardo, Reinaldo Escobar, Laritza Diversent, y Luis Felipe Rojas— se han unido en la plataforma de blog Voces Cubanas para retratar una realidad que los medios oficiales ignoran, ganando un amplio apoyo en la sociedad que resultó en el cierre de dicha plataforma por el gobierno. Inclusive, se ha hecho una moda el ejercer el derecho a la libertad de expresión. Los jóvenes utilizan el servicio posteo breve en Twitter cada vez más así como los móviles para documentar la represión y difundir información prohibida. Estos han incluido los informes de una reunión a puerta cerrada en la sede del Comité Central del Partido Comunista de Cuba..."
A propósito de la revelación por Wikileaks de varios cables firmados en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, uno de los ex jefes de esa sede diplomática que  funciona como escuela de mercenarios en la Isla, el señor Michael Parmly, aseguró a la publicación Le Temps que le disgustaría mucho que se publicasen las múltiples conversaciones que había sostenido con su protegida la multipremiada bloguera.

Una de las principales críticas hechas por el gobierno norteamericano contra el proceder de Wikileaks se basa en que la publicación de los documentos con información confidencial puede poner en peligro a los "activistas" que trabajan al servicio de Estados Unidos.

Pero habría que preguntarse qué podría resultar más perjudicial para la mercenaria cubana: si los documentos de Wikileaks o el último informe de Freedom House.

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